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Accesorios del ciclista aficionado

Bidones con líquido para evitar la sed y la deshidratación.

Bomba de aire para hinchar después de un pinchazo.

Bolsa con uno o dos tubulares, o cámaras de recambio, llave de radios y herramientas multiuso.

Reflectante y un pequeño faro, si hay que circular sin suficiente luz.

Es opcional llevar un ciclocomputador y un monitor de ritmo cardíaco.

Mantenimiento necesario

Antes de iniciar la salida en bicicleta hay que revisar el buen estado de la máquina: cuadro, dirección, frenos, pedalier, cambio, cadena, etc. Esta operación puede durar apenas unos minutos y en cambio puede servir para descubrir algún problema importante.

Después de la salida y antes de guardar la bicicleta, conviene deshinchar los neumáticos, dejar la cadena y el cambio sin tensiones, y desde luego, si ha llovido, limpiarla y después lubricarla bien.

La talla del cuadro

El cuadro es el esqueleto de la bicicleta y su tamaño puede y debe ser muy diferente. Para elegir la talla correcta del cuadro hay que conocer la estatura total y las medidas del cuerpo, fundamentalmente desde la entrepierna hasta el suelo.

Con esos datos se puede obtener la altura necesaria del cuadro multiplicando la constante 0,66 por la altura de la entrepierna. Se deberá tomar desde el centro del eje del pedalier hasta el extremo del tubo del sillín.

En los fabricados en serie, la altura del cuadro desde el suelo hasta el tubo horizontal varía de 48 a 60 cm.

Para conseguir una buena tracción debes revisar los siguientes puntos:

Ajusta la presión de los neumáticos en relación con tu peso, forma de rodar, estado de la superficie y talla del neumático. En la mayoría de los casos, debe estar entre 1,75 y 3 bar.

Ponte de pie para usar la fuerza de tu tronco e impulsar la rueda trasera con energía. Esto se hace flexionando los codos, echando el torso hacia delante, y tirando a la vez del manillar hacia arriba y hacia atrás al principio de cada pedalada.

Haz una lectura rápida de la superficie y observa hacia donde vas con la suficiente antelación como para descubrir baches, piedras, ramas caídas y cosas similares. Si fijas tu trayectoria a tiempo, evitarás cambios bruscos que pongan en peligro la tracción.

Para mantener el impulso debes cambiar a una marcha adecuada antes de tiempo, y a una velocidad razonable que puedas controlar. En superficies blandas deberás pedalear suavemente echando el peso del cuerpo hacia atrás, y  de esta forma aliviar la presión de la rueda delantera y reducir el riesgo de que se hunda en el terreno.

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